El tenista Nicolás Jara Lozano fue protagonista de una jornada especial en las instalaciones de Automoto Tenis, donde brindó una clínica destinada a jugadores locales de distintas edades y niveles.
La actividad se desarrolló el lunes 4 de mayo y comenzó por la mañana con trabajos orientados a los más chicos, en un espacio de formación de dos horas. Luego, la propuesta continuó entre las 14 y las 16, mientras que en horas de la tarde se llevaron a cabo dos turnos de entrenamiento grupal para adultos. Como cierre, los participantes compartieron una cena y recibieron certificados entregados por el propio jugador.
Más allá del aspecto técnico, la visita del neuquino también puso en primer plano una trayectoria atípica dentro del tenis argentino. Jara Lozano tuvo un destacado paso por el circuito juvenil, donde fue uno de los mejores del país, y posteriormente incursionó en el profesionalismo, llegando a sumar puntos ATP y a ubicarse cerca del puesto 300 del ranking mundial.
Su carrera se interrumpió en 2010, cuando decidió alejarse del circuito y permaneció durante más de una década completamente desligado del tenis profesional. El regreso comenzó a gestarse durante la pandemia, tras un episodio que reavivó su vínculo con la competencia, y se concretó años más tarde con su vuelta a los torneos.
En 2024 logró nuevamente sumar puntos ATP, convirtiéndose en uno de los pocos casos de jugadores que regresan al ranking tras un extenso período de inactividad. Su historia, atravesada por el esfuerzo y la perseverancia, se transformó en un ejemplo poco habitual dentro del alto rendimiento.
















