La cuarta edición del Desafío Ventania volvió a poner a prueba la técnica, la resistencia y el temple de los pilotos en un circuito extremo. Dos jornadas exigentes coronaron a los mejores del fin de semana.
La lluvia y el barro ya son una marca registrada en Sierra de la Ventana. Por tercera edición consecutiva, una historia que se repite infaltablemente desde el segundo desafío, las inclemencias climáticas volvieron a ser las dueñas del espectáculo en el 4.º Desafío Ventania, poniendo a prueba no solo a la organización, sino al temple, la paciencia y el físico de cada uno de los pilotos.
Las precipitaciones caídas durante el fin de semana transformaron por completo el trazado serrano. Las trepadas resbaladizas, los sectores trabados y la marcada falta de adherencia convirtieron cada vuelta en un verdadero duelo contra la gravedad. En un terreno donde acelerar sin criterio significaba ir al suelo, la clave estuvo en saber leer el terreno, elegir la línea correcta y administrar el ritmo de la moto.
Robledo reinó en la Senior
En el escenario más complejo, Luciano Robledo, oriundo de Santa Rosa de Calamuchita, dio una lección de manejo y regularidad. Con un tiempo acumulado de 2:41:35.815 tras las dos jornadas de competencia, se quedó con el trofeo mayor de la categoría Senior y la clasificación general. El podio de la máxima categoría lo completaron Tomás Amelia en la segunda posición con 2:49:14.123 y Diego Gutiérrez en la tercera ubicación.
El domingo ofreció una batalla aparte contra el reloj. Con el fango condicionando la respuesta mecánica y el agarre, los competidores salieron a buscar sus mejores registros en una jornada donde cada segundo valía oro. Robledo también ratificó su dominio dominical adjudicándose la Clasificación del Día 2 con un registro de 1:19:24.628, seguido por Tomás Amelia con 1:20:00.912 y Diego Gutiérrez con 1:29:00.535.
Ganadores de la clasificación general
En el resto de las categorías, la acumulación de los dos días dejó como ganadores a Manuel Hary en Junior con 3:29:52.680, escoltado por Joaquín Hecl y Santiago Fuentes. En Master A, la victoria fue para Guido Sepúlveda con 2:24:58.342, superando a Leonardo Martino y Gabriel Espil.
Por su parte, Bruno Vega se impuso en Master B con 2:44:14.392, seguido por Gabriel Faure y Agustín Madarnás. En Master C, Juan Carlos Matilla se llevó el triunfo con 3:04:52.108, completando el podio Carlos Eckardt y Ariel Landaburu. En la divisional Master D, el primer lugar quedó en manos de Daniel Oscar Baliño con 2:34:23.485, seguido por Robert Sandrone y Josué Balduzi.
Entre los Principiantes, Cristian Kees celebró en la divisional A con 2:40:30.121 por delante de Julián Mayor y Ricardo Messinger, mientras que Gustavo Osvaldo Delgado ganó en Principiantes B con 3:23:27.917, escoltado por Matías Colucci y Tomás Otermin. En la categoría Damas, Joaquina González se quedó con la victoria acumulando 3:33:57.616, seguida por Sara Rizzardi. Finalmente, Maximiliano Brandel triunfó en Enduro Open con 3:07:35.509 y Marcelo Pablo Mura celebró en Leyenda con 2:02:03.598.
Destacados de la jornada dominical
Durante el Día 2, varios pilotos lograron brillar en sus respectivas divisionales. Joaquín Hecl encabezó la categoría Junior con 1:41:11.202, Leonardo Martino hizo lo propio en Master A con 1:09:47.867, y Gabriel Faure se llevó el parcial en Master B con 1:18:06.823. Juan Carlos Matilla volvió a marcar el ritmo en Master C con 1:23:29.751, mientras que Julián Mayor dominó en Principiantes A con 1:15:57.656 y Gustavo Osvaldo Delgado repitió en Principiantes B con 1:40:46.540.
Emoción y reconocimientos en la premiación
El cierre de la cuarta edición tuvo su cuota de emoción durante la ceremonia de entrega de premios. Además del reconocimiento a los ganadores de cada divisional, se entregaron distinciones especiales a la trayectoria y al futuro de la disciplina, destacándose el aplauso de todos los presentes para José Mantica y el pequeño Ciro Gutiérrez, símbolo del semillero y el relevo generacional del enduro regional.
El Desafío Ventania volvió a confirmar que el enduro es mucho más que acelerar: es temple, lectura de pista y pasión pura ante las condiciones más adversas. La cuarta edición ya es historia, pero el barro de Sierra de la Ventana sigue escribiendo páginas memorables en el calendario del deporte motor.
















