La atleta Sofía Espíndola, integrante del grupo Tornquist Running y una de las corredoras más reconocidas del distrito, realizó un balance del 2025, un año que calificó como altamente positivo, atravesado por importantes desafíos deportivos, mejoras en el rendimiento y experiencias que fortalecieron su vínculo con el atletismo.
“Pude participar de cuatro carreras que para mí fueron muy positivas e importantes”, expresó Espíndola, y explicó que cada competencia le permitió “mejorarse, conocerse cada vez más, ver en qué se puede mejorar, medirse con otros corredores y bajar los tiempos”.
El calendario comenzó en abril con el Patagonia Run, en San Martín de los Andes, donde completó los 21 kilómetros. Sobre esa experiencia, señaló: “Fue una experiencia muy linda, de esas que te dejan mucho más que una carrera”.
En junio llegó uno de los desafíos más esperados del año: el M42 en La Vertiente, una prueba de 25 kilómetros en la que ya había participado en ediciones anteriores. “Ya conocía la carrera y pude mejorar mi tiempo, algo que para mí siempre es muy importante”, destacó.
Más adelante, en agosto, enfrentó el Desafío Cura Malal, también sobre una distancia de 25 kilómetros, una competencia que describió como una de las más exigentes del año. “Fue una carrera muy dura. Me llevó un poco más de tiempo porque en la edición anterior había corrido 21 kilómetros y esta vez eran 25. La terminé en tres horas, pero realmente fue muy exigente”, relató.
El cierre del 2025 tuvo un significado especial para la atleta tornquistense. En diciembre participó de la UTR Ushuaia Trail Race, donde afrontó los 30 kilómetros, la distancia más larga de su temporada. “Más allá de lo deportivo, para mí era una carrera muy importante en lo personal”, confesó.
Sobre su desempeño, Espíndola remarcó: “Me sentí muy bien durante casi todo el recorrido. Quizás los últimos cuatro kilómetros me costaron un poco más de lo que pensaba, pero son cosas que después se analizan para mejorar”. Finalmente, completó la prueba en cuatro horas veinte minutos, cumpliendo el objetivo que se había planteado. “La idea era hacer la carrera en ese tiempo y se dio, así que quedé muy conforme”, agregó.
De cara al 2026, la corredora ya tiene dos objetivos definidos. “Tengo dos carreras que me gustaría mucho hacer”, adelantó. Una de ellas será en marzo, en Córdoba, tras recibir una invitación directa de la organización. “Me escribió la organizadora para invitarme y es una oportunidad que no se da siempre, así que tengo muchas ganas de ir”, explicó.
El segundo desafío será en Buenos Aires, en una carrera de calle organizada por el Club Racing. “Después veremos qué otras carreras se pueden sumar durante el año, siempre dependiendo de las posibilidades”, señaló.
Finalmente, Espíndola se refirió al significado profundo que tiene el atletismo en su vida. “Para mí es una pasión. Es algo que me gusta, que me hace bien y que me permite superarme día a día”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que el atletismo “siempre te está poniendo a prueba”, tanto desde lo físico como desde lo mental. “No es solo resistencia o fuerza, también es técnica, constancia, esfuerzo y sacrificio”, expresó, y añadió: “Más allá de la adrenalina de competir, uno lo disfruta porque sabe que le hace bien”.
Además, destacó el costado social del deporte: “Se comparte mucho con otros corredores, hay compañerismo, respeto y orgullo por mejorar. Poder decir ‘antes no podía hacerlo y hoy sí’, es algo muy satisfactorio”.
“Siempre digo que hay que correr con el corazón”, concluyó Espíndola, subrayando que entrenar, competir y disfrutar de la naturaleza es un privilegio. “Hace cuatro años que hago atletismo y ojalá pueda seguir haciéndolo por mucho tiempo más, porque es algo que hace bien a la salud, al corazón y a lo que uno siente”, cerró.














